Caminando sencilla, dulce y magníficamente..  

Culturalmente nos hemos acostumbrado a creer que es 'normal' estar o vivir aburridos, complicados, con rabia, tristes, frustrados, tensos, apurados, etc.. Pero esto es revisable. A pesar de cualquier clima emocional que podamos estar experimentando, la verdad es que si se puede estar bien y mantener el entusiasmo en nosotros, tal como lo hacen los niños. Ellos viven todo, las buenas y las malas, intensamente sin perder el entusiasmo*.

Se trata de no colapsar ante las tormentas emocionales y de nuestras mentes.. Experimentemos lo que sea que estemos sintiendo - dolor, miedo, rabia - pero sin perder la confianza y la esperanza en la vida y en nosotros mismos. Ellos, los niños, son expertos en eso. Tienen una capacidad natural, la energía suficiente para manejarse entre los cambios o las adversidades de la circunstancias.., hasta que nuestra cultura compleja, pesada y culposa, que consistentemente insiste, finalmente nos convence y así triunfa. Así entonces colapsamos ante parámetros antinaturales presentes en el modus operandi de esta cultura actual, y nos dormimos al dejar de sentir la confianza y con ello la alegría espontánea de ser y vivir con la que vivimos 'de fábrica' a este mundo. Y así nos acostumbramos a vivir profundamente aburridos.

Pero hay esperanza. La superficie del mar puede estar picada o en medio de una tormenta.., pero en el fondo, incluso a unos metros por debajo de la superficie, ya hay paz.

Vuelve y mantente en esa profundidad de ti mismo. Esta profundidad en ti está en tu propio corazón, en esa área en el centro de tu pecho - no a unos metros - sino sólo a 30 cm por debajo de tu frente!, frente en donde solemos estar alojados demasiado tiempo pensando.. Vuelve! Bájate de tu cabeza y mantente ahí en tu corazón, justo donde pondrías tu dedo al decir 'yo soy'.

En ese 'centro de tu pecho' siempre hay paz, silencio y un reservorio de energía y entusiasmo inagotable que nos devuelve nuestra inocencia y entusiasmo perdidos.

Es de tu corazón mismo de lo que hay que estar pendientes, y nunca más salirnos de ese espacio nuestro (el único espacio que de verdad es nuestro). Y mantenernos fieles ahí aunque las ideas de desastre, frustración y otros tantos distractivos nos embatan y nos tienten.

Al principio no se distingue mucho que hay en ese 'centro de nuestro pecho'.., pero si permaneces humilde y suavemente atento ahí por tiempo suficiente, iras reconociendo poco a poco la verdad sorprendente de quién eres, y que es Dios.

Así es como es posible liberarse de cualquier hábito infeliz que se haya establecido nuestra mente/emoción, adquirido en un pasado en el que no sabíamos que hacer con nosotros mismos. Así entonces podemos volver a caminar por la vida sencilla, dulce y magníficamente..!

Rafael Ferraro

* Entusiasmo. La palabra 'entusiasmo' es muy hermosa. Proviene de dos raíces: 'en' y 'theos'. Theos viene del griego 'Dios'. Cuando alguien está lleno de Dios, está lleno de entusiasmo. Estar lleno de Dios significa estar lleno de alegría, de confianza..

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