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| Aunque
parezca increible, desconocemos
algo básico y esencial en nuestras vidas: la verdad de lo que
somos. Sabemos de todo. Sabemos de supervivencia, de arte y música, de tecnología y ciencia, de historia y filosofía, pero la mayoría de nosotros no sabe quién es más allá de su nombre, de sus circunstancias e historia personal, y de lo que hace. El viejo y clásico dicho dice: 'Conócete a ti mismo..' ¿Por que? ¿Será un simple dato más saber quién somos? ¿Será algo aburrido saber eso? ¿O habrá alguna buena razón para que Sócrates y otros muchos sabios de todos los tiempos digan lo mismo..? Con humildad pero con claridad te digo: cada uno de nosotros sin excepción es algo maravilloso.. Y, ¿nos sentimos realmente maravillosos..? Que signifíca eso de verdad, sin ilusión ni autoengaño.. John Lennon decía: ¡all you need is love!.. Que todo lo que necesitamos es amor. La importancia de conocerse a si mismo es que conocerías la fuente del amor que está precisamente dentro de ti, y que para nuestra sorpresa, resulta ser que esa fuente eres tu mismo..! Que el amor es tu propia naturaleza..! Esta es la importancia vital que tiene que conozcamos quién somos. Al conocer y disfrutar del amor en nosotros, este nos sana de la profunda y severa herida de amor que hoy en día todos tenemos en nuestros corazones.. En relación a esto Robert G. Ingersoll escribió:
Somos amor, hijos del amor, hijos de Dios.. De la completud, de la perfección, de la esencia de la calidad misma. Hermanos, señores y señoras, no nos podemos dar más el lujo de seguir viviendo sin sentir nuestra verdadera naturaleza, nuestro verdadero linaje.. ¡Hay que descubrir quién en verdad somos y empezar a vivirlo a toda costa y urgentemente en nuestras vidas! Y puedo decir con propiedad que todo esto de que somos hijos maravillosos de Dios no es religión.. Que no es poesía ni exageración. Que no es discurso New Age.. Que es absolutamente verdad, y que es algo absolutamente práctico. Así como puedo decir con la misma propiedad, que versus la vieja y obsoleta idea de que Dios es algo inalcanzable, - de que es misericordioso pero que al mismo tiempo está pendiente de enviarnos a un castigo eterno si nos equivocamos -, Dios es algo maravilloso también, más allá de cualquier posible descripción.. Y estoy hablando aquí entonces de un Dios que si tiene como satisfacer a aquel verdadero y exigente apreciador de la dinámica, la fuerza y la calidad de la vida real.., no de un Dios para almas cansadas y resignadas, aburridas y buenistas, que buscan tristemente en Dios una última 'tabla de salvación' para sus vidas.. Dios no es aquel tema fastidioso y obligante que se impone intimidantemente en nuestra mente.. Dios, amigo mío.., es lo más fantástico que existe. Pero de nuevo, esto es algo que no se puede explicar con palabras.. Igual que no se le puede explicar el sabor de un mango a nadie por más inteligente y perceptivo que sea, quién esté interesado en saberlo tiene que experimentarlo por si mismo.. Quién se sienta genuinamente atraido por saber quién es, así como saber quién o qué es Dios, requerirá emprender un viaje vivo y real hacia dentro de sí.., hacia dentro de su propia naturaleza interior, de manera de poder tener una experiencia clara y directa que pueda darle la certeza que necesita. Es sobre estas cosas de lo que Jesús hablaba.. Y más que hablar, él propiciaba el hecho de que otros prácticamente miraran dentro de sí y sintieran la verdad de lo que eran, y ahí descubrir que somos y estamos hechos de la misma materia prima de nuestro creador: Dios. E insisto, esto no es simple retórica religiosa o filosófica.., y es aquí donde radíca precisamente lo maravilloso de esto: que se puede efectivamente sentir y constatar.. - y sobre todo - disfrutar en la vida. Jesús vino a despertarnos, a recordarnos eso. Y siendo que él era auténtico, que él era él mismo; siendo entonces que él era el amor de Dios, ese amor que compartió con nosotros en aquel momento fue tan real, tan profundo y vasto, que dos mil años después todavía lo sentimos.. ¿O es que en la Navidad no sentimos su amor? ¿Acaso no es el Espíritu de la Navidad la presencia de su amor y de su gracia..? Jesús lo que es no es otra cosa que un espejo de nosotros mismos.. Lo que él es, es lo que todos somos.. Esto quizás cueste aceptarlo.., quizás parezca ser sólo una pretensión, pero es que él es un hermano.. Un hermano que amó verdaderamente, y que es entonces verdaderamente amado.. Desde éste ángulo, recordar y celebrar el nacimiento de Jesús, es de alguna manera reconocer, celebrar y honrar el amor que somos y que nos creó.., y que se nos plantea año tras año como un renovado camino a ser transitado y celebrado en nuestras vidas.. ¡Feliz Navidad! Feliz nuevo camino de paz y amor en nuestras vidas.. Hagamos lo que sea para descubrir y vivir el amor esencial de nuestro ser.. ¡Ese amor, esa perfección que somos y que nos creó..! Pide ver, pide comprender lo que esto significa, y así será.. Verás, comprenderás. Rafael Ferraro |
| www.rafaelferraro.net
El Amor es el Mago
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